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Playa local - Basura global

Paseando por la playa, quién no ha soñado alguna vez con un hallazgo fabuloso: un misterioso mensaje de los lejanos mares del sur, una llamada de socorro de un Robinson olvidado o un fragmento perdido de un mapa del tesoro incompleto, traído por las olas dentro de una botella.

 

En cualquier playa nuestra búsqueda de un posible objeto portador de misterios se vería coronada por el éxito: el mar es un mensajero fiable. Pero hace tiempo que la esperanza de que ese objeto hueco traído por las olas contuviera un mensaje se desvaneció ante la certeza de que se trata, simple y llanamente, de basura. Las botellas y otros envases que tiramos descuidadamente al mar desde un barco o desde tierra no desaparecen sin más, sino que nos son devueltos después de un tiempo en alguna playa. Son tan abundantes en algunos lugares, que ya nadie tiene ganas de comprobar si ocultan algún secreto.

 

Sin embargo, aunque no encontremos una llamada de socorro escrita con mano temblorosa sobre un pergamino amarillento por un náufrago lejano, merece la pena fijarse en los detalles. Fabiano Prado Barretto, un fotógrafo de Salvador de Bahía (Brasil), se ha dedicado a examinar y catalogar los residuos flotantes recogidos durante cuatro días a lo largo de 86 km de la denominada Linha Verde, en la costa septentrional de Bahía.

 

Durante el Carnaval de 2001, Fabiano Prado Barretto se dedicó a recorrer la denominada Linha Verde en la costa septentrional de Bahía, la Costa dos Coqueiros. En total recorrió unos 86 km de playa en cuatro días: desde la Praia do Forte a Porto Sauipe (27 km), de Porto Sauipe a Subúama (12 km), de Subaúma a Baixio (22 km) y de Barra do Itariri a Sitio do Conde (25 km).

"Pude determinar que los envases procedían de 26 países distintos: EE.UU. con diez envases, Sudáfrica con nueve y Alemania con ocho, eran los países con una mayor representación en las playas de Bahía. La basura restante procedía de los más diversos países de todos los continentes del planeta, como Indonesia, Argentina, Canadá, España, la India, Finlandia, Tailandia, Corea del Sur y Chipre. De un total de 94 envases, pude identificar el país de origen en 88 de ellos. En los demás fue imposible, bien porque la etiqueta estaba ya ilegible o bien por carecer de código de barras."

 

Los envases encontrados más frecuentemente fueron botellas de agua mineral de plástico (21) y botes de leche (13). También había insecticidas, botes de zumo, productos cosméticos y de limpieza, material de escritura, bebidas refrescantes y diversos alimentos. Los tipos de envases hallados con más frecuencia fueron envases de plástico (46), botes de spray (21) y Tetra Pak (17). Además, se encontraron 1.647 tubos fluorescentes, cuyo origen no pudo determinarse por no tener inscripción alguna. También se hallaron 43 bombillas que, por el tipo de rosca, se identificaron como procedentes de fuera de Brasil y 54 botellas de vidrio de bebidas alcohólicas.

 

Resulta evidente que esta basura es arrojada al mar por barcos extranjeros, ya sean veleros, cruceros o mercantes. Las corrientes marinas se encargan luego de traerla a tierra. Está claro que la basura no pudo haber sido arrojada directamente por los turistas en la playa, tanto por la diversidad de los productos, como por el hecho de que en las etiquetas no figura ningún importador brasileño. Además, queda prácticamente descartado que los turistas que vienen a Brasil traigan consigo bombillas, leche, insecticidas, etc.

 

Bidones oxidados: ¿Qué pueden contener?

Nadie sabe exactamente por qué la "basura globalizada" llega precisamente a este sector de playa. Según el meteorólogo Ricardo de Camargo, especialista en corrientes marinas y vientos de la costa brasileña, es un enigma. "Una explicación podría ser la frecuente presencia de vientos del este en esta zona", afirma el científico de la Universidad de Sao Paulo. El denominado "Giro tropical", una gran corriente formada por muchas corrientes menores, podría traer hasta Brasil los objetos arrojados al mar desde cualquier barco que atraviese el Atlántico entre África y Brasil. Esto puede explicar por qué la basura llega a este lado del Atlántico, pero no por qué precisamente hasta Bahía.

 

Está estrictamente prohibido arrojar cualquier tipo de residuos al mar; sin embargo, el control de los barcos, competencia de la Capitanía del puerto de Salvador (Capitania dos Portos) y la Agencia nacional de vigilancia sanitaria (Agência Nacional de Vigilância Sanitária - Anvisa), es una tarea difícil. Según Manuel Argolo da Cruz, director del Departamento para la seguridad del tráfico marítimo de la Capitanía del puerto de Salvador, sólo se controla aproximadamente un 35% de los barcos. "La mayoría de los barcos no arrojan basura al mar, pero en muchos casos sí hay indicios de haberlo hecho", declara. Sin embargo, admite que hasta la fecha no ha multado a nadie por estos hechos. "Es difícil demostrarlo."

 

Según las disposiciones de la marina, el vertido de basuras al mar dentro de la franja costera de las 200 millas náuticas, es decir, en aguas territoriales brasileñas, es considerado un delito que puede castigarse con multas de hasta 25 millones de euros. "Aunque exista este severo castigo, es casi imposible atrapar a alguien con las manos en la masa", explica Sérgio Silveira, capitán de fragata y comandante accidental de la Capitanía del puerto de Salvador. Para controlar los 950 kilómetros de costa de Bahía, la marina sólo dispone de 9 barcos y 50 hombres. "El vertido de basuras al mar en la costa de Bahía es algo cotidiano", afirma la ecologista de Greenpeace Viviane Silva.

 

Además, la basura puede convertirse en una amenaza para la fauna marina. "Los envases de plástico y vidrio son especialmente peligrosos para las tortugas y los mamíferos marinos", explica el biólogo Gustavo López, coordinador técnico en Bahía del proyecto Tamar, cuyo objetivo es la reproducción de las tortugas marinas. López recuerda un vídeo que muestra una tortuga con dificultades para desovar porque su cloaca estaba obstruida por una bolsa de plástico. "Bolsas que los animales se tragan con frecuencia confundiéndolas con algas", comenta López.

 

Según datos del proyecto MAMA (Mamiferos Marinhos - mamíferos marinos), sólo en el año 2000 se encontraron cuatro delfines muertos en la costa de Salvador. Murieron asfixiados por las bolsas de plástico que habían tragado. Estos animales, que no poseen una vista muy aguda, confunden a menudo los residuos plásticos con su alimento preferido, los calamares. En el caso más grave, registrado en la playa de Canto Galo en 1998, un delfín adulto fue encontrado muerto en la playa sin señales de heridas. En la autopsia, los veterinarios encontraron en su estómago un paquete de arroz vaporizado de la marca Uncle Bens. En el año 2000 murió otro animal víctima de la contaminación marina: una cría de ballena yubarta que se había tragado tres tapones de botella y se le habían atascado en la garganta, impidiendo el paso de la leche materna. "El animal murió de inanición", informa Luciano Wagner, coordinador del proyecto. Esta vez, sin embargo, la basura era de origen brasileño.

 

Fabiano Prado Barretto se ha propuesto dar a conocer estos hechos también fuera de Brasil. "Bauticé mi proyecto con el nombre 'Playa local - Basura global'. Como fotógrafo, decidí alcanzar este objetivo mediante exposiciones fotográficas y publicaciones en prensa." Además de en Brasil, su trabajo se ha podido ver en EE.UU., Portugal y Alemania.

 

Con el apoyo de Lighthouse Foundation, Fabiano Prado Barretto sigue adelante con su proyecto, en el que también colabora su esposa, Eva Baretto. Además de potenciar las actividades locales en Bahía, el proyecto 'Playa local - Basura global' estará representado en una exposición del Foro Social Mundial, que se celebrará en la India en 2004.

 

 

Por cierto, Fabiano Prado Barretto, fotógrafo de Salvador de Bahía (Brasil), tuvo la rara fortuna de encontrar una botella con un contenido prometedor. El remitente de la botella de agua mineral que descubrió en la playa era un navegante italiano llamado Vito Maria D'Abundo, que envió su mensaje el 26 de septiembre de 2001, a 16° 45' de latitud sur y 05° 40' de longitud oeste, cerca de la isla Santa Elena en el Atlántico Sur, a una distancia de unos 3.200 km y, al menos, 135 días del lugar donde apareció.

 

 

 

Al principio


De actualidad:

Playa local - Basura global en Marzo 2007

Playa local - Basura global en Enero 2006

 

LF-Explorer:

Corrientes en la superficie

 

WWW:

Praia Local, Lixo Global

Müll als Transportmittel für Invasoren


Bahía es uno de los veintisiete estados del Brasil. Su capital es la ciudad de Salvador de Bahía. Es el estado brasileño con mayor número relativo de negros y mulatos y el que posee mayor influencia de la cultura africana. Tierra de poetas, compositores y cantantes, Bahía imprimió profundas marcas en la cultura brasileña como un todo.