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Preocupaciones ecológicas

 

La función crucial del krill en el ecosistema marino antártico plantea algunas cuestiones clave en relación con el potencial impacto de la recolección de krill, especialmente en aquellas especies para las que el krill es un componente esencial de su dieta. Según la información disponible actualmente, la pesca de krill antártico se produce casi en su totalidad en las zonas de alimentación de los depredadores terrestres de krill, como los pingüinos y las focas (Constable & Nicol 2002).

 

El impacto de las elevadas capturas de krill en un área pequeña, cerca de las colonias de depredadores terrestres, como esta colonia de pingüinos papúa (Pygoscelis papua), se debe tener muy en cuenta para la ordenación de la pesquería de krill. Foto: C. Suter

Está demostrado que ya existe competencia por el krill entre barcos de pesca y depredadores en algunas zonas. La evidencia se basa especialmente en los índices de consumo en zonas locales y en épocas del año especialmente críticas para los depredadores (SC-CCAMLR WG-EMM 2003).

 

Además, investigaciones recientes han demostrado que la demanda de krill ha comenzado a superar la oferta en algunas zonas del Atlántico sudoccidental. Como resultado, se cree que pingüinos y albatros podrían estar teniendo dificultades para criar a su descendencia con éxito. Veinte años de seguimiento a largo plazo de las aves marinas y focas en Georgia del Sur ha revelado un incremento en la frecuencia de los años en que no hay suficiente krill para alimentar a las crías de foca ni a las nidadas de aves marinas. Este descubrimiento cuestiona la aparente superabundancia de krill en todo el océano Austral y refuerza la necesidad de ordenar la pesca de krill de forma que tenga en cuenta las necesidades de los depredadores en las diferentes áreas de la Antártida (British Antarctic Survey 2002).

 

También debe considerarse el impacto de las elevadas capturas de krill en un área pequeña, cercana a las colonias de los depredadores terrestres, en relación con las épocas de cría. La pesca concentrada puede tener su impacto máximo sobre el éxito en la cría de los depredadores cuando la pesca tiene lugar en las zonas de alimentación durante la crítica época de cría. Por ejemplo, en la península antártica, la pesca de verano tiene lugar al mismo tiempo y en las mismas zonas en que pingüinos y focas se alimentan para criar a sus retoños (Constable & Nicol 2002).

 

La CCAMLR ha intentado considerar las necesidades de los depredadores de krill a la hora de establecer criterios de decisión para definir límites de capturas para la pesca de krill. Estos criterios permiten establecer las cuotas de pesca a niveles más bajos, para asegurar que queden cantidades mayores de krill para los depredadores que si se aplicaran los principios de ordenación de stocks individuales. A pesar de este innovador enfoque, la ordenación actual del krill antártico aún se realiza basándose en extensas secciones del océano Austral. Estas secciones se han denominado “unidades de explotación” y se han descrito como áreas a gran escala que circunscriben la población ordenada de la especie recolectada; por ejemplo, el krill antártico se suele evaluar a la escala del océano Austral. Las unidades de explotación pueden incluir una serie de caladeros y suelen ser adecuadas para la ordenación de stocks objetivo cuando se considera la ordenación de una sola especie. Este tipo de ordenación no tiene en cuenta las complejas interacciones depredador-presa-pesca que ocurren a escalas mucho menores (Constable & Nicol 2002).

 

Situación de las SSMU. Parte inferior izquierda, subárea 48.1: península antártica; parte inferior derecha, subárea 48.2: islas Orkney del Sur; parte superior derecha, subárea 48.3: islas Georgia del Sur. Extraído de WG-EMM 2003.

Al nivel de unidades de explotación, la CCAMLR ha estado aplicando las subáreas estadísticas definidas por la FAO, del mismo modo que se hace con otras pesquerías antárticas. En el 2000, la CCAMLR adoptó una subdivisión del límite de capturas de krill en el área 48, pendiente de una posterior revisión de las cuotas de capturas en áreas localizadas. En el caso del krill, hay una necesidad especialmente imperativa de identificar un tipo diferente de unidad de ordenación, ya que una unidad de explotación incluirá inevitablemente una serie de zonas de alimentación de depredadores de krill. Para garantizar la aplicación de una ordenación ecosistémica, es importante identificar los sistemas depredador-presa-pesca, que son relativamente independientes unos de otros. Éstas se han denominado “unidades de depredadores” (Constable & Nicol 2002).

 

Se ha reconocido que la actual ordenación que establece límites para las unidades de explotación implica un gran potencial de impactos localizados sobre los depredadores dependientes del krill (Constable & Nicol 2002). Es más probable que se produzca este impacto si se capturan grandes porciones de la cuota actual en una pequeña porción de la subárea. Es importante destacar que una porción significativa de la recolección histórica de krill se ha capturado en un reducido número de áreas que, casualmente, concentran también un alto porcentaje de la demanda estimada de los depredadores de krill en el océano Austral (Hewitt et al. 2004).

 

La CCAMLR ha respondido al riesgo de competencia entre las pesquerías de krill y los depredadores mediante la división de las subáreas del Atlántico Sur en 15 SSMU (“unidades de ordenación a pequeña escala”) que responden al concepto de unidades de depredadores. La delimitación de estas SSMU fue el resultado de un proceso en el que se consideraron las zonas de alimentación de los depredadores terrestres, la distribución del krill y el comportamiento de la pesquería (Hewitt et al. 2004). El siguiente reto para la CCAMLR es dividir los actuales limites de capturas aplicables al área 48 entre las SSMU para evitar un sobreesfuerzo de pesca localizado que pudiera afectar a la disponibilidad de krill en las zonas de alimentación de los depredadores. Otra medida adoptada por la CCAMLR para evitar este tipo de impacto localizado es la exigencia de que las capturas totales en el Atlántico Sur no superen las 620.000 toneladas hasta que la citada subdivisión haya concluido.

 

 

 

Referencias:

  • British Antarctic Survey. Annual Report 2000-2001. Natural Environment Research Council, UK.
  • Constable, A.J. and Nicol, S. 2002. Defining smaller-scale management units to further develop the ecosystem approach in managing large-scale pelagic krill fisheries in Antarctica. CCAMLR Science, Vol. 9: 117-131.
  • Hewitt, R.P., Watters, G., Trathan, P.N., Croxall, J.P., Goebel, M.E., Ramm, D., Reid, K., Trivelpiece, W.Z., Watkins, J.L. 2004.  Options for allocating the precautionary catch limit of krill among small-scale management units in the Scotia Sea.   CCAMLR Science, vol. 11: 81-97.
  • SC- CCAMLR WG-EMM. 2003. Report of the Meeting of the Working Group on Ecosystem Monitoring and Management, Cambridge, UK, 18-29 August 2003.