El aprovechamiento de algas como aportación al desarrollo sostenible
Isla Chiloé, 10a región, Chile
El aprovechamiento de las grandes algas marinas como producto alimenticio, como forraje para animales o abono para los campos, representa en muchas zonas del planeta un modo de explotación tradicional que, en muchos casos, se ha visto arrinconado por la evolución económica y cultural. La explotación de algas suponía una actividad laboral para los estratos pobres de la población, su posterior desarrollo y aprovechamiento a gran escala sólo se ha llevado a cabo en algunos lugares como la Bretaña francesa, Japón y, especialmente, en China.
En los últimos años se ha descubierto una nueva aplicación de las algas. Aparte de las formas de aprovechamiento tradicionales, las algas son también una valiosa fuente de materias primas para las industrias farmacéutica y química; además, como "nuevo“ producto alimenticio, ofrece perspectivas interesantes para un aprovechamiento económico. Entre los inconvenientes cabe citar las dificultades en el aprovechamiento industrial de este recurso, un proceso que todavía resulta en extremo laborioso, así como restricciones de tipo tecnológico debidas al precario estado de desarrollo de esta forma especial de la explotación marina.
Junto la creciente demanda de productos derivados de las algas, surgen también desafíos ecológicos especiales en el aprovechamiento de este recurso. El aprovechamiento de las reservas naturales no se orienta, por lo general, sobre criterios ecológicos. Una explotación sostenible es, por tanto, la excepción a la regla.
El cultivo de grandes algas marinas es, sin embargo, un buen punto de partida para formas de explotación de orientación cooperativista, especialmente en los países en vías de desarrollo, pues permite generar puestos de trabajo con una inversión relativamente pequeña. Esta forma de explotación industrial puede abrir nuevas perspectivas económicas a la población costera y, en condiciones adecuadas, supondría igualmente una perspectiva ecológica positiva, tanto si se aprovechan las algas como materia prima para productos alimenticios, como abono o como fuente de materias primas para la industria químico-farmacéutica.
El proyecto
Durante los últimos 10 años ha aumentado drásticamente la cantidad de instalaciones para la cría del salmón en el sur de Chile. Este sector económico, relativamente nuevo para Chile, tiene hoy ya un carácter industrial, y el salmón chileno domina, junto con el noruego, el mercado mundial. La cría del salmón ha provocado un cierto crecimiento económico en la hasta entonces débilmente industrializada 10a región. Pero las emisiones de la industria del salmón suponen una carga importante para el medio ambiente marino.
A pesar de los esfuerzos oficiales para controlar un proceso dinámico de crecimiento, no existe, ni a nivel regional, ni nacional, ni internacional una opinión uniforme respecto a los efectos sobre el hábitat marino ni tampoco métodos adecuados para integrar este sector industrial en el desarrollo regional respetando las leyes medioambientales.
El cultivo de algas, por el contrario, representa una moderna forma de acuicultura no contaminante. Las algas son un recurso tradicional de esta región y se aplican desde hace mucho tiempo como abono para el cultivo de la patata. Chiloé representa uno de los centros del cultivo de la patata, con una elevada variedad de especies.
Mediante la combinación de la acuicultura del salmón y las algas se crean posibilidades para la reducción de los efectos negativos de la piscicultura, además de generar un aprovechamiento económico y ecológico. Partiendo de formas de explotación tradicionales, se pueden desarrollar nuevas perspectivas para una explotación sostenible de los recursos marinos. El punto central del proyecto fomentado es, pues, el apoyo de la diversificación del aprovechamiento de recursos marinos y el desarrollo de nuevos métodos y técnicas no contaminantes para el cultivo de algas marinas. De este modo, se aportará una contribución al desarrollo sostenible de la isla de Chiloé y del medio ambiente marino.
Pero ello solo será posible si se logra una integración de todos los grupos implicados. La meta a largo plazo de este proyecto es, por tanto, la inicialización de un diálogo local sobre el desarrollo sostenible de la isla en la 10a región.


